A los maestros y maestras rurales

La semilla es la base de la vida

Los niños y niñas son la base de nuestra sociedad

Los maestros y maestras son los guardianes y cuidadores de los niños… su labor desarrolla en gran medida la semilla que habita en su alma, para que fructifique, se expanda y desarrolle todo su potencial.

Lo más grandioso que podemos preparar en el hombre entero,  es que en el momento oportuno de la vida y mediante la comprensión de sí mismo, el niño llegue a la vivencia de la libertad. La libertad es el triunfo de un orden, es una vivencia interior.

Maestros como ustedes, que saben cuál es el valor de liberación que tiene la educación, que  creen en la creatividad del ser niño y confían en la imaginación,  otorgándole un lugar propio en la educación; deben pensar en una escuela capaz de favorecer, en todos los niños que crecen en sus aulas, el surgimiento y desarrollo de cualidades y tendencias creativas, los hábitos de la  imaginación y el esfuerzo constructivo. La escuela debe preparar el terreno para que los estudiantes puedan descubrirse a sí mismos, pues solo tiene libertad quien es capaz de autodeterminarse.

Hemos recorrido montañas, navegado mares y ríos, viajado en avión, en burro o a pie por caminos de herradura para llegar a donde ustedes se encuentran. Cada viaje es una travesía a lugares hermosos e inhóspitos, cada viaje nos llena de aliento al encontrarlos con sus estudiantes, niños llenos de vida y esperanza.

Gracias por lo que hacen. Nuestro trabajo va dedicado a Ustedes, nuestros héroes.